Inclinar la balanza

Es lunes, estamos dormidos, en la ciudad todo va deprisa, los coches, las motos, los autobuses, la gente. ‘¿Por qué no me ha dejado pasar?, claramente yo tenía preferencia’, ‘Pero, ¿qué hace?, está tonto o qué’, ‘Ya se podía apartar un poco, jolín, ¿la gente no se da cuenta?’…. Para cuando llegamos al trabajo ya hemos vivido muchas situaciones que nos generan pensamientos más o menos desagradables en función de cada uno.

Nos fijamos en lo “malo” de las situaciones y muchas veces lo negativo tiene más peso que lo positivo. Y esto no es así por casualidad, es una consecuencia de la evolución del ser humano. Si no nos fijáramos en lo malo no captaríamos los peligros y no podríamos sobrevivir. Pero ahora que ya andamos más rectos, tenemos menos pelos en el cuerpo y podemos mandarnos mensajes de aviso por el móvil, ¿no podríamos hacer un esfuercito y fijarnos más en lo bueno que en lo malo? Nada, un poco sólo. Una ligera inclinación de la balanza.

Este proyecto anima a los profesores a comunicar a sus alumnos que ellos son la razón por la que van cada día al trabajo. Por el esfuerzo que hacen los chicos y chicas, por la amabilidad que les muestran, o cualquier motivo que les llegue al alma. No está subtitulado, pero las reacciones son universalmente comprensibles.

¿Qué pasaría en el trabajo si acabáramos así la semana? Los viernes hablar cinco minutos y destacar algo bonito que haya pasado. ‘Me trajiste un vasito de agua’, ‘me dejaste entrar primero al baño cuando estaba apurada’, ‘me ofreciste una galletita’, GRACIAS. Un repaso de pequeños gestos que nos han alegrado la semana laboral y a los que damos espacio para que se vea el valor que le damos.

Si semanal lo encontráis muy empalagoso lo podéis hacer mensual, o anual, ¡o aleatorio! No se, es una idea…. Una idea que puede llevar a otras, no os limitéis :)

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