Creí que Martin Parr era mi padre

Autoretratos en Benidorm,  Las Vegas, el interior de la cabeza de un tiburón (sí, tope normal). Montajes chusteros pre-photoshop, foto-souvenir con marco de palmeritas y puestas de sol…. Martin casi nunca sonríe y casi mejor porque cuando lo hace es realmente inquietante.

Souvenirs, todo muy kitsh, todo muy pop

La exposición Souvenir (2012) describía la fotografía entendida como pieza de coleccionista. El turista concibe los “marcadores turísticos” como un trofeo. La Sagrada Familia, la Torre Eiffel, el Empire State Building DEBEN ser fotografiados. Por las buenas o por las malas, eso no se cuestiona. ¿O es que no habéis notado e incluso puesto cara de perro porque alguien no se aparta del encuadre perfecto ante el monumento de turno?

Agradezcamos pues el interés de Parr por lo banal y su arte en la plasmación de lo curioso (yo diría freak) para la posteridad.

Estoy absolutamente de acuerdo con la mirada de Parr y aún así me sorprende cuántas fotos parecidas conceptualmente he hecho. Lo que pasa es que Parr sabe lo que hace, claro, yo solo hago fotos chorras. Una muestra de lo que estamos tratando:

Ahí debajo en chiquitito está el lagarto del Parc Güell. Si Gaudí levantara la cabeza permitiría que le volviera a atropellar un tranvía
Turista tomando el sol. Y no se te hacen los pezones a la plancha? Pregunto
Turistas haciendo el canelo en la Torre de Pisa, esta la tenemos todos
Foto tomada en  Palestina, jo jo jo…. no words

En fin, ya veis de qué va nuestro rollo.  Y siento tanta conexión que sólo espero muy mucho que su intención sea siempre humorística. Viendo Souvenirs la sonrisa e incluso la carcajada me acompañaron todo el rato. Me pareció que era el típico al que sus amigos deben definir como “un cabrón”. Pero en plan bien, ya sabéis “jaja, qué Cabrón Martin, jajaja”….

Quiero ser su amiga, su hija, su ayudante o su vecina del quinto. Me da igual.

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